La noticia corrió más rápido que cualquier filtración que hubieran hecho hasta entonces. En menos de veinticuatro horas, la fundación entera sabía que Clarissa y Mateo iban a casarse. Y en menos de cuarenta y ocho, lo sabía media ciudad.
Selene fue la primera en reaccionar con algo que no fuera sorpresa.
—Por fin —dijo, sin levantar la vista de su portátil, cuando se lo contaron—. Llevaba un mes esperando que se atrevieran. ¿Puedo ser la dama de honor aunque esté embarazada y probablemente me p