La vida en el faro había florecido como un jardín en primavera. La llegada de Diego a la familia había traído una nueva energía, y su amor por Valentina era evidente en cada gesto, en cada mirada, en cada palabra. Pero el faro estaba a punto de recibir una noticia que lo llenaría de una alegría aún mayor.
Todo comenzó una mañana de otoño, cuando Valentina despertó con una náusea que no podía explicar. Al principio, pensó que era el pescado de la cena anterior. Pero cuando las náuseas se repitie