Kitty observaba la noticia con una taza de café en mano, recostada en el sofá de cuero de su departamento. La pantalla mostraba imágenes del lugar donde habían encontrado el cuerpo de Claudia: flores, velas, lágrimas, y una multitud exigiendo justicia. Las cámaras se movían entre la mansión de los Thompson y la entrada del edificio de la empresa, donde los periodistas aguardaban cualquier declaración.
—Trabajar para Rolando es como jugar a la ruleta rusa —murmuró para sí misma, bajando lentamen