Con cada paso que doy, respiro con más fuerza, mi corazón se acelera y siento que puedo oírlo golpear en mi pecho.
Mi mente se niega a aceptarlo, mi visión se nubla por las lágrimas que corren por mi rostro, pero ni siquiera eso me detiene. Siento que estoy corriendo por mi vida. No puedo soportar tener un ataque de ansiedad en plena calle.
Lo único en lo que pienso es en llegar a casa, a mi lugar seguro.
No sé si colgué la llamada o si Chloé sigue al teléfono, pero ahora mismo eso no me import