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No puedo evitar notar cómo todos en la sala lo miran, especialmente Karen y la maquilladora, prácticamente babeando por mi hombre.

Ni siquiera se esfuerzan por disimularlo un poco, lo juro. Estoy desesperada por darle ese maldito suéter para que se lo ponga de una vez. ¿Por qué demonios está tardando tanto?

Y justo como si me hubiera escuchado telepáticamente, en ese momento me mira y termina de ponerse la prenda lentamente.

Lo está haciendo a propósito. ¡Lo hizo a propósito! Idiota, ¡voy a mat
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