Y justo cuando pensaba que las noticias no podían empeorar, escuchar y leer cada uno de los comentarios que aparecían en la pantalla solo amplificó las lágrimas que había intentado contener.
«Es una perra.»
«¿Cómo pudo hacerle esto al pobre Gérard?»
«Jamás me va a caer bien, es horrenda.»
«Gérard la va a dejar.»
«¿Cómo demonios pudo pasar de la hermosa Alice a… eso?»
«Una chica fácil disfrazada de mosquita muerta.»
Y esos eran solo algunos de los cientos de mensajes que mostraban.
Me sentía pro