—¿Y si de verdad les pasó algo grave?
—No les pasó nada, deja de preocuparte. Voy a darme una ducha —dice, caminando hacia el baño, y no puedo apartar la vista de su figura impresionante mientras se aleja.
Qué hombre el mío.
Dejo a un lado mis pensamientos culposos e intento asumir que mi amiga y el primo de Gérard realmente… hicieron lo suyo. Camino hacia el balcón y abro las puertas para tomar un poco de aire fresco.
Me pierdo observando la autopista, que a esta hora está llena de vehículos,