—Mucho menos lo sería, la mujer a la que dices amar —me dispara de vuelta, y no hago otra cosa que contener las lágrimas que quieren salir de mis ojos, porque el nudo que se ha formado en mi garganta me impide hablar—. No respondes porque sabes que no miento. Eso es todo, y feliz cumpleaños, cariño.
Se dirige a su habitación, soltando un fuerte portazo que retumba en todo el lugar.
Me quedo en mi sitio, sin terminar de asimilar lo que me ha dicho. Mi mirada permanece perdida, y sus recientes pa