—Señor, no puedo decirle nada hasta que ponga un pie en el suelo y esté seguro.
—¡Dímelo ya! —exijo exasperado.
—Ya le dije lo que tiene que hacer —suelta, negándose a decir nada—. Pero es su decisión si quiere irse antes de saber lo importante que es para ella.
Mi corazón retumba en el pecho al escuchar esa última frase. ¿Le importa? A pesar de todo lo que le hice… ¿todavía le importa este cabrón que le rompió el corazón? No debería.
Y solo quiero saltar y terminar esta mierda que llamo vida d