Socorro
No podía creerlo. Estaba en esta maldita fiesta usando el mismo vestido del año pasado.
Cada vez que alguien pasaba cerca de mí, sentía que sus ojos se fijaban en mí más de la cuenta.
“Ah, pobre Socorro,” La hermana del CEO, seguro pensarán, “no tiene ni para un vestido nuevo, sigue usando esos arapos viejos."
Suspiré, ajustando el vestido que me apretaba un poco más de lo que recordaba del año pasado. Había intentado darle un aire nuevo con un collar llamativo, pero sabía que no enga