Camila
La mañana había comenzado tranquila.
O más bien, lo más tranquilo que te puedas imaginar si te reúnes a conspirar con la madre de tu... ¿qué era Joaquín para mí?
A pesar de todo, no podía ignorar la sensación de incomodidad por estar desayunando con doña Angélica.
Ella era encantadora, eso no lo negaba, pero seguía siendo la madre del hombre que había quedado desnudo en mi cama.
Cada vez que me daba esa sonrisa cálida, me sentía como una niña atrapada haciendo algo indebido.
Sin embar