Camila
Había sido un día agotador, y sentía que mi cabeza estaba a punto de explotar.
Las últimas horas habían sido una locura emocional, entre la humillación de la mañana y el enfrentamiento con Socorro, la tensión constante que se respiraba en la oficina, solo quería desaparecer, perderme en la tranquilidad de mi casa.
Nathan y yo salimos juntos del edificio, caminando rápido hacia el auto.
—Vamos, tía, —dijo Nathan con una sonrisa animada—. Tenemos que llegar a casa, quiero preparar mi mo