Joaquín
Fui arrastrado al apartamento de Camila y estaba sentado a la mesa, esperando a que Amy terminara de preparar la cena en la cocina, con una concentración digna de un chef profesional.
Me quedé observando la escena, sin saber muy bien cómo había terminado aquí, con dos niños curiosos, una tía demasiado hermosa y con el aroma de pizza casera llenando el aire.
Nathan no había dejado de hablar desde que nos sentamos. Me acosaba a preguntas con la energía imparable de alguien que no tiene fi