Amy
Me desperté con una sonrisa, sintiendo la emoción burbujeando en mi pecho. Hoy será un gran día.
Me giré en la cama y vi a Nathan ya despierto, mirando el techo con una expresión calculadora.
—¿Listo? —le pregunté en un susurro.
Él giró la cabeza hacia mí y sonrió con complicidad.
—Listo.
Nos levantamos en silencio, asegurándonos de que el donador y la bruja seguían roncando en su habitación.
Según nuestros cálculos, teníamos una hora antes de que despertaran... suficiente para ejecutar nu