Angélica
El coche se detuvo frente a la entrada del hospital, y apenas miré por la ventana, sentí cómo la presión me bajaba de golpe.
—¡Ay, Diosito! ¿Por qué me trajeron acá? —murmuré, llevándome una mano al pecho—. Esto no puede ser nada bueno…
Salí del auto tambaleándome un poco, con el corazón latiéndome en la garganta. Nadie me había dicho por qué me llevaban al hospital.
¿Había pasado algo con Camila? ¿Con Joaquín? ¿Felipe había terminado muerto después de tomarse las gotitas?
"Finge dem