Camila
—Tengo algo que necesitan ver, —dijo Felipe, sacando su teléfono del bolsillo.
—¿Ahora qué? —preguntó impaciente mi viejito.
Felipe se tomó el tiempo del mundo para desbloquear su teléfono y buscar algo. Levantó el dispositivo y lo giró hacia nosotros.
—Esto, —dijo sonriendo.
Un video comenzó a reproducirse. Reconocí al instante a Victoria, sentada en un salón de manicura. La miré detalladamente, aunque lo que llamó nuestra atención fue su vientre. O más bien, la ausencia de uno.
—¡No ti