Ese día por la noche, Ámbar llegó agotada a la mansión después de un día largo en la oficina. Había sido una jornada de reuniones, firmas de contratos y miradas furtivas con Matteo que la desgastaban. Subió las escaleras en silencio, se quitó los tacones apenas cerró la puerta de su habitación y se dirigió directamente al baño.
El agua caliente comenzó a correr en la ducha. Se dejó envolver por el vapor, dejando que la presión del agua arrastrara parte de sus pensamientos… pero no lograba sacar