La noche en el estudio se alargó hasta que la luna saliera. La cinta seguía sobre la mesa, junto al diario de Daniela y las fotografías que habíamos reunido. Pero por primera vez en mucho tiempo, no miramos las pruebas. Nos miramos el uno al otro.
—Paula —dijo Andrés, con la voz baja—. No sé cómo empezar.
—No hace falta que empieces de una forma especial. Solo di lo que sientes.
Él me miró. Sus ojos, oscuros y profundos, se encontraron con los míos. Por un instante, el mundo se redujo a ese mom