Mundo ficciónIniciar sesiónNo me dirijo a la salida.
Mis pies giran solos, como si ya supieran a dónde van, y presiono el botón del elevador. El número se ilumina. Piso superior.Son apenas las seis y ocho. La empresa ya empieza a vaciarse, y eso me tranquiliza un poco. Bastante, en realidad. Lo último que necesito ahora es más miradas, más rumores, más versiones de mí que no controlo.El elevador se abre.No hay nadie.Ni secretarias, ni asistentes, ni voces al fondo. El silencio es limpio, casi in






