Capítulo 9

Llego a la oficina puntual.

No entro de inmediato a la oficina.

Me quedo unos segundos fuera, de pie, con la carpeta contra el pecho, escuchando el murmullo bajo del interior. No es mi oficina. Nunca lo ha sido. Es la de Erik.

Respiro hondo.

Cuando Erik llega, me dedica una sonrisa tranquila, de esas que parecen inofensivas… pero nunca lo son del todo.

—Buenos días, Valeria.

—Buenos días.

Me hace un gesto con la mano.

—Pasa, por favor.

Ese por favo
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