Capítulo 40

—¿Solo las superé?

Lo miro con una sonrisa lenta.

—Por ahora.

Sus ojos brillan.

Acepta el desafío.

La mesa está decorada con flores blancas y velas que parpadean suavemente con la brisa. El vino ya está servido. La luz cálida resalta cada detalle del vestido rojo.

Y lo siento mirándome.

No de forma superficial.

De forma profunda.

—No pensé que alguien pudiera verse así —dice finalmente.

—¿Así cómo?

Su mirada baja despacio.

Regresa a mis ojos.
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