Mundo ficciónIniciar sesiónCuando el auto se detiene frente a mi casa, el cielo ya está oscuro. Las luces del jardín iluminan la fachada con ese tono cálido que siempre me hace sentir que estoy regresando a un lugar seguro.
Daniel apaga el motor, pero ninguno de los dos se mueve de inmediato.El día se pasó demasiado rápido.Entre el desayuno, las bromas, el paseo improvisado por la ciudad y ese extraño placer de no tener que correr a ningún lado, las horas simplemente se deslizaron.Lo miro.Él ya






