Julio tamborileaba los dedos sobre el escritorio mientras observaba la pantalla de su computadora. Su ceño estaba fruncido, y sus labios, apretados en una línea tensa. Había pasado toda la mañana revisando informes sin poder concentrarse del todo. Sus pensamientos estaban enredados en la imagen que había visto temprano en las redes sociales.
“La esposa del señor Lancaster, la misteriosa mujer, es Hellen Fisher. ”
El video mostraba claramente a la joven subiendo al auto de Nicolás, saliendo de