Nicolás estaba tranquilamente en su oficina esa mañana. Desde hacía días, el ambiente en la ciudad era tenso, pero él parecía mantenerse en calma. A diferencia del caos que envolvía a muchos, su serenidad era casi desconcertante.
Frente a él, Michael revisaba un enorme número de papeles con expresión concentrada. Cada hoja que hojeaba parecía contar una historia turbia. Finalmente, levantó la mirada y dijo con una ligera sonrisa sarcástica:
—Marcel evita a la prensa y no sale de su casa.
Nicolá