Tatiana bajó del taxi con pasos apresurados y rostro desencajado. La ciudad seguía su curso como si nada, mientras su mundo se desmoronaba a cada segundo. Apenas puso un pie en la acera, su celular comenzó a timbrar. Un número desconocido. Dudó por un segundo, pero algo en su interior le decía que debía contestar.
—Al parecer la pasas mal —dijo una voz al otro lado de la línea. Tatiana frunció los labios de inmediato, reconociendo el timbre burlón y cargado de veneno.
—Tú no la estás pasando bi