—Querida, ya llegamos.
Me había quedado dormida otra vez. Esto ya se estaba saliendo de control; no entendía qué pasaba conmigo, pero en todos lados sentía que no podía escapar de este sueño profundo. Me pongo recta en el asiento y siento cómo el tren va bajando la velocidad al salir de un túnel. Miro por la ventana y noto que la oscuridad lo cubre todo.
—Ya es de noche —digo, observando el reflejo de las luces de la estación.
—Descansaremos en un hotel antes de llegar —dice Jasper mientras se