—Tranquila, no te sientas tan mal. —Jasper tocó mi hombro. —Las cosas pasan por algo.
¿Por qué me estoy sintiendo tan mal? —Me sequé la lágrima que había brotado de mi cara. —No es como si hubiéramos compartido mucho tiempo juntos; además, no siento nada por él, ni loca sentiría nada por este psicópata. Quién sabe qué pensaba hacerme en cuanto viera un puñado de debilidad en mí.
Me tragué mi orgullo y me acomodé la camisa. —Oye, sé que esto es demasiado para venir de alguien que no conoces, per