Jasper me rodeó con sus brazos, y aunque mi mente estaba revuelta pensando en un sinfín de cosas y probabilidades en las que no podía ser más estúpida, pude sentir una extraña satisfacción emanando de él. No la vi, pero la sentí... Aun así, imaginé que aquello que presentía quizás se debía a que por fin había abierto los ojos.
—Shuuu, tranquila, ya pasó... —me susurró al oído, con una voz suave—. No puedes quedarte aquí ni un segundo más. Me temo que ese psicópata te usará y se aprovechará de t