Capítulo 101

El reloj marcó las doce en punto y, como si estuviera sincronizado con las campanadas invisibles de una iglesia, la puerta se abrió. Santiago entró con la eficiencia de un reloj suizo, cargando un maletín diferente al de anoche y una expresión que gritaba "negocios".

—Hora del espectáculo —anunció, dejando sus implementós sobre una silla—. Espero que hayas desayunado bien, Adline. Vamos a ver cuánto han mejorado o cuantos hemos empeorado.

Damián, que había estado sentado a mi lado leyendo c
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App