Narrado por Brienna
Era cierto, estaba marcada pero no me sentía como tal, la piel en mi cuello lisa y sin ese tirón constante que me había atormentado durante el coma, sin el peso invisible de Lucan arrastrándome hacia él cada vez que inhalaba profundo, sin esa necesidad traicionera que me hacía dudar de mi propia mente cuando su aroma se colaba en mis recuerdos.
La marca funcionaba, o eso decían las pruebas que me habían hecho en los días siguientes, revisiones médicas donde palpaban mi cuello y monitoreaban mi pulso, preguntando si sentía algo, si el vínculo residual me molestaba, y yo respondía que no, que era libre por primera vez desde la tormenta, el cuerpo mío de nuevo, sin el eco de un alfa dominándome desde dentro.
Ahora que estaba más recuperada, caminando por los pasillos del complejo con piernas que ya no temblaban tanto, el agotamiento aún pesando pero manejable, quería agradecer a Drex y disculparme con él, por esa acusación que le había lanzado en la cara cuando despert