Narrado por Brienna
Salimos de la cabaña envueltos en el silencio de la nieve que aún caía suave, como un velo blanco que nos separaba del mundo real, Lucan estaba a mi lado, su cuerpo alto y musculoso brillando bajo la luz gris del atardecer, cada músculo tenso con esa energía primal que me hacía humedecerme solo de mirarlo.
Estábamos desnudos los dos, el aire helado me erizaba los pezones, enviando un escalofrío que bajaba directo a mi vientre, avivando el celo que aún latía en mí como un fuego lento pero inextinguible.
Lucan me miró con esos ojos que ahora conocían cada curva de mi cuerpo, una sonrisa lobuna tirando de sus labios, y sin decir nada, se transformó de una vez, el cambio fluyendo por él como agua, sus huesos crujiendo en un sonido húmedo que me hizo jadear, su piel estirándose y cubriéndose de pelaje gris plateado mientras caía a cuatro patas, el lobo alfa emergiendo completo y poderoso, su hocico alzado hacia mí con un gruñido suave que vibraba en el aire, invitándo