Narrado por Brienna
La tormenta llevaba dos días rugiendo afuera, el viento aullando contra las ventanas de la cabaña como si quisiera entrar y llevarse todo lo que habíamos construido en esas horas eternas, y yo llevaba todo ese tiempo encamada con Lucan, el alfa que había roto mis barreras sin que pudiera hacer nada para detenerlo, o tal vez sin quererlo de verdad. Sabía que los días pasaban porque él me alimentaba con esa paciencia que contrastaba con la furia de nuestros encuentros, trayen