Mientras tanto, Dante fue avisado de lo ocurrido, sostenía el teléfono en su mano con un gesto tenso. Se pasó una mano por el cabello, soltando un suspiro amargo. Más problemas. Ahora tenía que encontrar la manera de contarle a su esposa sin alterarla demasiado.
Veinte minutos después, estacionó frente a su mansión. Subió rápidamente las escaleras y, antes de entrar en la habitación, tomó aire profundamente. Giró la manija y empujó la puerta.
Ava estaba acostada de lado, con su respiración tran