Alan estaba sentado frente a la tarima, con un vaso de whisky en la mano y una sonrisa traviesa en los labios. Frente a él, una mujer de curvas peligrosas se movía con sensualidad, su vestido corto y ceñido resaltando cada uno de sus encantos. La música, el alcohol y la atmósfera hacían que olvidara todo lo que lo perturbaba.
—Ya veo que te gusta ver a mujeres de mala fama.
Alan estaba justo en el momento de dar un trago a su vaso cuando escuchó esas palabras. Se atragantó con el whisky, sintie