Zoe se inclinó con curiosidad y exclamó con emoción.
—Dime, ¿lo llamaste? ¿Qué te dijo?
—Lo llamé… —admitió Olivia, bajando la mirada—. Pero apenas dije "hola", él me respondió con tomo helado, "¿qué quieres?". Me quedé en silencio por unos segundos y entonces dijo: "Si no vas a hablar, mejor no llames. Estoy ocupado". Y colgó.
Zoe hizo una mueca de compasión, ya entendía por ella estaba así.
—Uf… sí que está dolido. Pero no lo culpes, Oli. Tú le pediste que se alejara.
—Lo sé… cometí un error