Mundo ficciónIniciar sesiónAdrien.
Con el corazón hecho pedazos, dejé los papeles del divorcio a un lado. No sabía cuántas veces los releí, sus márgenes ya estaban arrugados. Mi madre se encargó de todo. Incluso le abonó a Camelia el dinero que yo le debía y fue tan generosa… que le dio de más.
Al menos Camelia debería estar bien ahora, feliz como yo lo deseaba cuando la contacté. Pero mis emociones me sofocaban y el aire se sentía denso, como si en vez de mis pulmones, pasase por una esponj







