Mundo ficciónIniciar sesiónEn el restaurante todo me sabía a ceniza. El estómago se me cerraba como una flor marchita, solo pedí un batido. Y para cuando Alexander empezó a hablar, me derrumbé.
Fui irresponsable, sí. Bebí un trago de brandy para que anestesiase todo lo que vendría.
Sus palabras fueron como cuchillas en mi corazón. Me contó cuánto había sufrido Camelia por mi culpa. Mi peque&ntil







