Mundo ficciónIniciar sesiónTrabajaba horas extras, no solo para incrementar mi paga, sino porque escuchar el sonido metálico de las propinas al tocar mi mandil. Se convirtió en una especie de consuelo. Las monedas eran ligeras entre mis dedos, pero su presencia pesaba en la certeza de mi esfuerzo.
Cristian trabajaba como botones, y desde el primer día, nuestras rutinas se volvieron ajenas, como caminos paralelos que nunca se cruzaban. En ese ir y venir, el tiempo se volvi







