—Familiares de Rose…
—¡Somos nosotros! —Lyra se levantó de golpe de la sala de espera y, sin soltar a Kael, apretó su mano para guiarlo rápidamente hacia donde los llamaban.
Después de varias horas inconsciente y tras recibir atención médica, Rose finalmente había despertado.
—¡Qué susto nos diste, Rose! —exclamó Lyra con un suspiro de alivio al verla mejor.
—A mí no. —gruñó Kael con tono seco.
Lyra le dio un pisotón suave en señal de reprimenda.
—¡Ay, Omega! —se quejó él, llevándose una ma