Antes de decir una sola palabra, Lyra los abrazó a los tres al mismo tiempo, conteniéndose para no llorar.
—¿Cómo están?
Kael soltó un leve quejido.
—Ten cuidado, Lyra… por favor —murmuró con dificultad.
Ella lo miró con preocupación y lo tocó con suavidad. Kael estaba cubierto de golpes, y su rostro hinchado hablaba por sí solo.
—¿Qué te pasó? Estaba muy preocupada por ti, Kael. Temía que hubieras herido gravemente a esas personas…
Él negó con la cabeza, sin fuerzas para explicarse. Entonces,