LOCURA INMINENTE.
—¡Señor, espere por favor! El señor Ferrer está en una reunión, no puedo dejarlo pasar, ¿por qué no lo entiende?
Kael gruñó con los puños cerrados, y el sonido gutural hizo que la humana se estremeciera.
—No necesito una maldita cita para hablar con mi socio. Dile a ese imbécil que lo estoy esperando. Necesito verlo ahora.
Sus pupilas se dilataron y su energía oscura llenó el ambiente. La secretaria, temblando de miedo, salió corriendo del escritorio. Pero antes de que pudiera avisarle, Ferrer s