La ceremonia concluyó, y tras un par de días de celebración en los que toda la manada festejó la unión de Kael y Artemisa, él era el único que no compartía esa alegría.
Se había recluido en su mansión, manteniendo contacto únicamente con Samuel, Sofía y Rose. Artemisa seguía viviendo en casa de sus padres, pues estaba a punto de dar a luz y, por razones evidentes, no se quedaba con Kael. Además, él no podía evitar sentir rechazo hacia ella.
Desde el instante en que se casó, sus sentimientos hac