Kael la miró incrédulo. Se acercó con cautela, extendiendo la mano hacia su vientre. Cuando un Alfa espera a su primer hijo, el vínculo es instintivo, inmediato. Pero Artemisa lo sabía bien, y dio dos pasos atrás. Sabía también que un Alfa desbordado por sus emociones podía ser letal… incluso para su propio cachorro.
—¿Qué sucede, Artemisa? Necesito sellar el vínculo con mi hijo. ¿Acaso no es mío? —espetó Kael, furioso. La observaba de arriba abajo, intentando intimidarla. Pero ella no se dejab