Kael también fue dado de alta del hospital. Por fortuna, el accidente no pasó de unas heridas superficiales y no requirió mayor atención médica.
—Qué susto nos diste, Alfa —dijo Arkan, dándole una palmada en la espalda.
—Soy fuerte, Arkan. El golpe de un carro no iba a tumbarme —respondió Kael con calma—. Dime, ¿cómo están las cosas en la manada?
Al bajar del auto, Kael echó un vistazo a su alrededor. Todo parecía en calma tras la disolución del consejo. El ambiente ya no estaba tan tenso, pero