—Linda, es bueno verte —habló Pablo mirando a la joven —toma asiento, gustas un poco de vino.
La mujer miró a Pablo con desconfianza, era la primera vez que la invitaba a un almuerzo, eso le resultaba intrigante.
Sabía que su futuro esposo no se llevaba bien con su familia, tenían roces.
—No puedo negar que me sorprendió tu llamada, puedo saber el motivo por el cual querías verme.
Pablo le sirvió un trago a la joven, no podía negar que era hermosa, mucho más hermosa que Patricia.
Quería cre