El filo del contrato y la herida abierta
La atmósfera dentro de la oficina presidencial se había vuelto tan densa que el aire parecía pesar en los pulmones. Adrián no había disminuido la presión de sus manos; sus dedos largos y firmes seguían anclados en la cintura de Lia, manteniéndola peligrosamente pegada a su cuerpo, anulando cualquier distancia física y forzándola a respirar el mismo aire que él exhalaba. La cercanía era una tortura de doble filo. Lia sentía el calor de su pecho, la vibrac