Lia forzó una sonrisa triste, pero no pudo mantenerla. —No, claro que no me molesta. Al contrario, creo que me libré de ese compromiso. Me sentía bajo mucha presión, Laura. Era una farsa constante, una mentira que tenía que alimentar cada vez que salía de la oficina.
—Sí, claro... —murmuró Laura, con un tono escéptico que indicaba que conocía a su amiga mejor que nadie—. "Presión". Se nota que te sientes tan aliviada que estás temblando, y no es por el agua fría.
Lia bebió un poco del té, busca