Dante Salvatore Valcárcel
El hombre se llama Ernesto Vidal y vive en un penthouse demasiado caro para alguien que trabaja moviendo donaciones.
Lo encontramos a las seis de la mañana.
Todavía lleva pijama de seda cuando mis hombres lo sientan en una silla de su comedor. Su esposa llora en la habitación contigua. No la tocamos. No hace falta. El miedo se mueve mejor cuando no se ensucia demasiado.
Ernesto tiene papeles sobre la mesa, una computadora abierta y la cara de un hombre que acaba de ent