Dante Salvatore Valcárcel
Regreso a la mansión con las manos limpias y la conciencia igual de sucia.
No maté a nadie.
Eso debería contar como moderación.
Rocco revisa la información en la camioneta mientras yo observo la entrada principal de la casa Bellerose. Los jardines están demasiado perfectos. Las ventanas demasiado quietas. Todo en esta casa parece diseñado para esconder el ruido de lo podrido.
—¿Se lo dirá a Alessia? —pregunta Rocco.
—Sí.
—¿Todo?
No respondo de inmediato.
Antes habría e