Dante Salvatore Valcárcel
Gael se fue. Pero su sombra sigue en el cristal. No porque me importe el perro. No debería importarme. Sin embargo, la imagen de sus ojos mirando a Alessia mientras ella me elegía se queda clavada en algún lugar oscuro de mi pecho.
No fue triunfo, no exactamente. Fue algo más sucio. Más profundo. Fue alivio. Y yo odio sentir alivio por una mujer.
Alessia está frente a mí, intentando acomodarse el vestido con las manos aún temblorosas. Tiene el cabello revuelto, los lab